Educación en museos | Parte 1 – Conductismo

Desde la mirada de George Hein (1996) la propuesta educativa del museo debe estar integrada por dos grandes componentes: una teoría del conocimiento y una teoría del aprendizaje. Para poder comprender como la acción educativa del museo puede facilitar el aprendizaje será necesario considerar qué se enseña y cómo.

El qué se relaciona directamente con la epistemología; la naturaleza del conocimiento, será determinante nuestra postura entre las teorías realistas que proponen que el conocimiento existe independientemente del “aprendiz”, como un absoluto; o si nos acogemos al punto de vista idealista en el cual el conocimiento se construye individual y socialmente.

Platón creía en la existencia de formas ideales, independientes del “aprendiz”. Así, para él, el aprendizaje consistía en arribar al conocimiento a través de un proceso exclusivamente intelectual. Contrariamente, Berkley creía en que el conocimiento existía solamente en la mente del individuo.

El segundo componente de una teoría educativa señalará nuestra postura acerca de cómo aprenden las personas, es decir, la psicología del aprendizaje. En el mismo sentido de la epistemología existen dos grandes extremos que podemos reconocer en un análisis histórico de la psicología del aprendizaje:

Durante los años 50’s del siglo XX, la psicología de la academia estuvo dominada por dos tendencias (el psicoanálisis tuvo una influencia fuerte en la cultura pero poca en los ámbitos académicos) Aunque estas tendencias se encontraban en una fuerte tensión, mucho de lo que llamamos la revolución cognitiva es una reacción a ambas tendencias.

Primero están las ideas de los conductistas (llamados por algunos: los teóricos del aprendizaje), este grupo de psicólogos estaban interesados en la conducta, la acción manifiesta y todo aquello que podía observarse objetivamente y podía medirse con precisión. Las conductas observables eran el enfoque principal, desde su postura el hablar de la persona como un organismo con pensamientos, ideas, conciencia, sentimientos era erróneo. Lo único importante era la pauta observable, se buscaban acciones que se reforzaban o recompensaban, las modificaciones en la conducta eran los principios fundamentales de eso que llamaríamos aprendizaje.

En la educación de aquél momento no importaba lo que ocurría en la mente del estudiante sino aquello que respondía en objetivos específicos, la tarea del maestro entonces era recompensar y reforzar (o castigar o dejar de recompensar) para que esos objetivos se cumplieran, evitando o eliminando cualquier otra conducta.

Los conductistas consideraban que la segmentación de la información es un proceso para la enseñanza de las actividades más difíciles. Las conductas complejas se dividían en partes más pequeñas y este análisis permitía “conformar” la tarea compleja. Este “ensamble” de las partes se producía a lo largo del tiempo. John Dewey señala el error detrás de este abordaje, en la educación sera pertinente superar los límites de la dualidad entre contenido y método, proceso y producto, mente y cuerpo, ciencia y arte, teoría y práctica. “A la Humanidad de gusta pensar en términos opuestos y se inclina a formular sus creencias en términos de esto o aquello y obvia las posibilidades intermedias” (Dewey, 1933)

Bajo la perspectiva del conductismo el aprendizaje se comprendía en términos de respuesta a determinado estímulo.

Mucho de los proyectos de diseño de salas en los Centros de Ciencia, en las propuestas curatoriales en Museos de Historia o en exposiciones de museos de arte responde a este esquema de “las partes” (Hein, 1996).

En el mismo sentido, las exhibiciones interactivas que en la década de los 90´s proponían la visita autogestiva como una marca de éxito en el diseño de exhibiciones; La maquina de instrucción desarrollada por los conductistas, se guiaba continuamente mediante un refuerzo positivo o negativo; no requería la intervención humana más que en la programación. ¿Has visto museos que básicamente proponen el encuentro entre una computadora y un usuario?

Una situación que ponía en duda ciertos aspectos del conductismo era la realidad donde ciertos estudiantes tenían procesos de aprendizaje más rápidos que otros.  La respuesta a tal problema resultaba en que la disciplina y el esfuerzo debe ser el marco del trabajo y nunca las habilidades, talentos o diferencias entre los estudiantes.

Desde la postura de Watson, por ejemplo, cualquier niño podría ser educado desde la perspectiva modernista con las palancas necesarias de tiempo, paciencia y una buena cantidad de recompensas y castigos.

Esta es la perspectiva del proyecto de la visita guiada tradicional, implicaba brindar información y se relacionaba directamente con que las personas en la visita recordarán la información. ¿Cuáles serían los cambios a esta perspectiva del siglo XVIII al siglo XXI? ¿Han cambiado los museos o continuán pensando en “castigos y recompensas”?