La mente sintética y el museo

La mentalidad más apreciada en el siglo XXI será la mente capaz de sintetizar. Es decir, dominar varias perspectivas en una amalgama útil, poder seleccionar conocimientos de diversas disciplinas y reunirlos en narraciones, conceptos, taxonomías, metáforas, teorías y metanarraciones (Gardner, 2005)

Esta selección y reunión de información desde diversas fuentes resulta en una forma en la que adquiere sentido y puede ser comunicado.

Por mencionar un ejemplo, todo esquema de liderazgo o gestión requiere un fuertes habilidades de sintesís. Requiere estructurar tareas, aptitudes, objetivos y presentarlo de la mejor manera, brindando incluso una línea consecuente y organizada. Implica revisar lo que ha ocurrido y preveer lo nuevo, desarrollar enfoques y comunicarlos. Sin duda, incorporar nuevos hallazgos, nuevos conceptos, nuevas metodologías y principios forma parte de procesos en los que reunimos información externa y aplicamos lo necesario.

Esta forma de pensamiento nos remite directamente al trabajo interdisciplinario, con una importancia especial en nuestro mundo contemporáneo. En el contexto escolar, por ejemplo, situaciones para desarrollar la mente sintética se explora en las sesiones sobre “teoría del conocimiento” del bachillerato internacional.

En el museo, consideramos que para desarrollar esta forma de pensamiento será necesario:

  • Presentar la información desde múltiples perspectivas y medios
  • Fomentar las relaciones hipertextuales tanto entre diversos proyectos que se encuentren en el museo como al evidenciar relaciones interesantes con otras disciplinas

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